Por
Guía Gay

María C. D. a sus 60 años es la primera lesbiana indemnizada por haber sido encarcelada en el franquismo, por ser una lesbiana visible en 1973, bajo la cruda ley de peligrosidad social de 1970, que sustituía principalmente la ley de vagos y maleantes para el control de todos los elementos considerados antisociales. Incluía a aquellos que practicaran la mendicidad, la homosexualidad, el vandalismo, el tráfico y consumo de drogas, la venta de pornografía, la prostitución y el proxenetismo, inmigrantes ilegales y cualquier persona peligrosa moral o socialmente para el régimen. Durante décadas la población LGTBI, fuimos condenados y torturados en España. Con la famosas sesiones de electroshock que mataron a muchísimas personas o les dejaron secuelas físicas y psíquicas de por vida. Esta ley no se derogó hasta 1979, cuatro años después de morir el dictador Franco, pero siguieron aplicándola hasta mediados de los 80". A los presos políticos les indultaron en 1977, algo que no sucedió con nosotros. Es curioso que en los últimos años de aplicación de la Ley de peligrosidad social entraron en la cárcel muchas más personas LGTBI que al principio. 

                       

 

Una vez más se demuestra que nunca hubo transición en España, se pasó de una dictadura a una supuesta democracia en la que no se podía, ni se puede hablar y juzgar el genocidio franquista.

María estuvo presa durante meses en Ciudad Real , donde la sometieron a interminables interrogatorios absurdos sólo por mostrarse como lesbiana, lo que le llevó a una paranoia con efectos perdurables de por vida,  acusada de ser "una homosexual rebelde con su familia que se encuentra en estado peligroso", durante dos años tuvo que presentarse todas las semanas en comisaría y le prohibieron visitar salas de fiesta y otros establecimientos donde se ingiriesen bebidas alcohólicas.

Por fin después de 40 años se reconoce este gran error. Ahora recibe su simbólica indemnización de unos 4.000€ lo cual no alcanza ni para una terapia,  pero como bien dice: “Lo importante es el reconocimiento. Por mí y por todos los que cayeron. Por cada uno que hemos salido adelante, se habrán quedado cinco o seis”, "no estamos todos los que éramos, muchos se rindieron y se casaron, otros se suicidaron", “Sobrevivo gracias a que alguien me dijo: ‘Ya que te atreves a ir así por la vida, sabrá defenderte”.
María recuerda cuando tenía 17 años,  en 1973, tuvo una novia. “Nos besábamos por la calle y todo. Yo nunca me he cortado de nada”,  “Tenía el lujo de hacer lo que me daba la gana".